EN BUSCA DEL REINO PERDIDO

Mateo 3:2
Hay un reino que fue anunciado hace miles de años y que continúa anunciándose al transcurrir de los años.

En la actualidad a nadie le interesa conquistar reinos, pero a casi todos nos interesa conseguir el poder, y esto lo observamos en cómo la gente sueña con tener el poder, les preocupa y aterra perder el poder, con cuánto afán buscan mantener el poder.

Si nos respondiéramos a qué clase poder aspiramos podríamos responder de manera consecuente a la clase de reino que anhelamos. Con cuánta vehemencia repetía Juan el Bautista que el reino de Dios se ha acercado, ¿Quién era él? Sin duda era un personaje muy estrafalario, rarísimo, vestía de piel de camello, comía de langostas y miel silvestre (uf!), vivía en el desierto, el tema central de su mensaje: Arrepiéntanse porque el reino de Dios está cerca!, su destino: la cárcel y su compromiso fue hasta la muerte (murió decapitado).

El mejor homenaje que recibió fue del mismo Jesús: Entre los mortales no se ha levantado nadie como Juan el Bautista.

Pero no es mi deseo enfatizar otra cosa que este mensaje claro y preciso: La necesidad de arrepentirse, ¿ por qué? Porque hay un reino que hemos perdido por cuantos todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Y encontrar ese reino es para aquellos que se miran a sí mismos y sienten vergüenza de sí mismos no vergüenza ajena ¡no! de uno mismo, es para aquellos que quieren cambios, que quieren ser diferentes aunque no tengamos el poder para lograrlo. Pero sobre todo es para aquellos que quieren compromisos y no tienen excusas ni alegaciones: es que mi padre es Abraham, es que no tengo tiempo…etc. El poder de Dios es más grande que toda influencia, que toda excusa, que toda alegación: El que cree en mí vivirá dijo Jesús.

El reino del cual Juan hablaba es un reino distinto a cualquier otro reino al cual hayamos podido escuchar o ver, allí no hay enchufados, no vale de nada tener familiares cristianos, o amigos influyentes, es un reino cuyos súbditos tienen fruto y esos frutos deben ser buenos.

Es un reino superior a cualquier otro, es un reino poderoso porque se sustenta en una persona y no en cualquier persona, se sustenta en Jesús, el que venció al pecado y a la muerte, cuando entro en contacto con él, es cuando realmente sé quién soy.

El mensaje de Dios dado a Juan el Bautista es un mensaje actual, poderoso, claro y convincente, es un mensaje que glorifica únicamente a Dios. Y nos invita a tener un encuentro con uno que es más que él, “Yo ni siquiera merezco llevar sus sandalias”. Es un mensaje cargado de buenas noticias que te dice que el mal de la humanidad tiene cura y aún más que en Cristo hay esperanza. Acércate a Dios y Él se acercara a ti.